Yo,
la que yació
sobre su lomo arqueada en buena lid,
la que bebió entre ahogos
los cálices del semen, pues visto está,
yo soy las fauces de la luz;
la que tornó en sarmiento y crecimiento constante
ese licor profano venido de varón;
la que forjó en umbrosos yacimientos carnales
un cordero de sueño, un pájaro aturdido,
un extracto del ángel donde brillan mis genes;
la que ha mirado
abrirse en abanico su entrepierna,
la que arrancándose del vientre rayos,
peleando con el león de su dolor, girando
como un viaje de centauros por su cuerpo,
he dado a luz;
yo,
quiero testificar:
estoy aquí frente a este ser que tiembla,
el que emana una esencia de gardenias calientes.
Beso sus pies calizos. Reverencio
el desgarrón del oro en su pañal.
En su saliva toco la leche del vacío,
lo que mueve a mis pechos a abrir sus surtidores.
Estoy bajo el embate de la dicha,
doblada por el talle.
Soy otro ser que tiembla, transparente.
Yo,
la del pelambre de loba,
la del anca cobriza y garra restallante,
soy su rehén.
Hollving Argaez es el único maestro del sitar en México. Su virtuosismo ha sido reconocido en diverso países del mundo (incluso en la India). El primer video pertenece a su concierto dentro del ciclo “Rara Avis” del Centro Nacional de las Artes, México; el segundo, a su gira por Francia, 2009. Si te interesa participar en una charla-concierto mándanos un correo con tus datos a: sauceverde@hotmail.com.
La música no tiene límites ni fronteras. En el siguiente video aparece el maestro de mi maestro (Hollving Argaez): Pandit Shubhendra Rao (Sitar), Gao Hong (Pipa) y Ty Burhoe (Tabla) demostrando, una vez más, que vivir a través de la música es una experiencia única.
Dime mujer dónde escondes tu misterio
mujer agua pesada volumen transparente
más secreta cuanto más te desnudas
cuál es la fuerza de tu esplendor inerme
tu deslumbrante armadura de belleza
dime no puedo ya con tantas armas
mujer sentada acostada abandonada
enséñame el reposo el sueño y el olvido
enséñame la lentitud del tiempo
mujer tú que convives con tu ominosa carne
como junto a un animal bueno y tranquilo
mujer desnuda frente al hombre armado
quita de mi cabeza este casco de ira
cálmame cúrame tiéndeme sobre la fresca tierra
quítame este ropaje de fiebre que me asfixia
húndeme debilítame envenena mi perezosa sangre
mujer roca de la tribu desbandada
descíñeme estas mallas y cinturones de rigidez y miedo
con que me aterro y te aterro y nos separo
mujer oscura y húmeda pantano edénico
quiero tu ancha olorosa robusta sabiduría
quiero volver a la tierra y sus zumos nutricios
que corren por tu vientre y tus pechos y que riegan tu carne
quiero recuperar el peso y la rotundidad
quiero que me humedezcas me ablandes me afemines
para entender la feminidad la blandura húmeda del mundo
quiero apoyada la frente en tu regazo materno
traicionar al acerado ejército de los hombres
mujer cómplice única terrible hermana
dame la mano volvamos a inventar el mundo los dos solos
quiero no apartar nunca de ti los ojos
mujer estatua hecha de frutas paloma crecida
déjame siempre ver tu misteriosa presencia
tu mirada de ala y de seda y de lago negro
tu cuerpo tenebroso y radiante plasmado de una vez sin titubeos
tu cuerpo infinitamente más tuyo que para mí el mío
y que entregas de una vez sin titubeos sin guardar nada
tu cuerpo pleno y uno todo iluminado de generosidad
mujer mendiga pródiga puerto del loco Ulises
no me dejes olvidar nunca tu voz de ave memoriosa
tu palabra imantada que en tu interior pronuncias siempre desnuda
tu palabra certera de fulgurante ignorancia
la salvaje pureza de tu amor insensato
desvariado sin freno brutalizado enviciado
el gemido limpísimo de la ternura
la pensativa mirada de la prostitución
la clara verdad cruda
del amor que sorbe y devora y se alimenta
el invisible zarpazo de la adivinación
la aceptación la comprensión la sabiduría sin caminos
la esponjosa maternidad terreno de raíces
mujer casa del doloroso vagabundo
dame a morder la fruta de la vida
la firme fruta de luz de tu cuerpo habitado
déjame recostar mi frente aciaga
en tu grave regazo de paraíso boscoso
desnúdame apacíguame cúrame de esta culpa ácida
de no ser siempre armado sino sólo yo mismo.
La siguiente animación de Donato Sansone es violenta y con tintes sexuales muy evidentes; sin embargo, la calidad de su trabajo no puede cuestionarse. La música corre a cargo de Enrico Ascoli.
Sin duda, una de las leyendas del Sarod (instrumento parecido al laúd del norte de India) es Ali Akbar Khan. El siguiente video muestra el virtuosismo de este hombre, considerado un “tesoro nacional” en su país.
¿Qué sucede cuando cinco grandes maestros de la música clásica de India se reunen para interpretar una pieza? El siguiente video responde esta pregunta. Los artistas son, por orden de importancia: Hariprasad Chaurasia (bansuri); Rakesh Chaurasia (bansuri), Rupak Kulkarni (bansuri) , Bhavani Shankar (Pakhawaj) y Yogesh Samsi (Tabla).
Basta un poco de amor por la música (por la vida misma) y la disciplina necesaria para convertir una simple vasija en un increíble y rítmico instrumento . El Ghatam se utiliza en la música clásica del sur de India, uno de sus exponentes más conocidos es Subash Chandran.